24 diciembre 2010

¿Los hombres son muy histéricos o las mujeres, demasiado ansiosas?

Confesión de una Cleopotra
Fiebre de Sábado por la noche. Salimos de Museum, el boliche bailable más "in" de la noche porteña y  todas en el taxi de vuelta a casa nos preguntamos: ¿Los hombres son muy histéricos, o nosotras estamos demasiado ansiosas? Vale aclarar, la incógnita no muere ese mismo miércoles a la madrugada. No, no. Nos persigue hasta el viernes a la noche cuando ya estamos preparadas para salir, y para resolverla.
Que tire la primera piedra la que nunca dijo: “Hoy, voy a ser menos cortante con los pibes, quizás conozco a alguien copado”. O él que nunca le dijo a su amigo: “negro te aviso que hoy te volvés a pata, de acá algo me llevo”. Bueno, esas son frases, justamente, pre Museum.
En la noche porteña actual los roles parecen alterados. Las minas los eligen, los miran, les bailan, los rozan y ellos…..las dejan pagando. Piensan que están regaladas, quieren ir por el camino difícil. Pero, ¿no era que les molestaban las vueltas? Parece que no; la histeria femenina era tan bien recibida por los hombres que se terminaron contagiando y así empezaron los problemas. Esto explica porque ya no hay demora en los telos, y porque no se vendió un solo osito de peluche que diga te quiero en todo lo que va del año. ¡No nos estamos entendiendo gente! Estamos desfasados. Hombres y mujeres quieren lo mismo y de la misma manera. Ahí está la clave. Todos queremos sexo, ninguna novedad. Pero nadie lo está teniendo. Ellos antes presionaban y eran rechazados “por ir muy rapido”, entonces bajaron un cambio y comenzaron a usar una técnica más lenta para la conquista. Ellas, acostumbradas a la presión sexual del macho alfa, empezaron a decir que sí y a proponer. ¿Y qué pasó? Los hombres se sintieron invadidos en su espacio y las mujeres terminaron bailando con amigas...
El celular de ella es el más callado de la historia, ¿por qué? Porque es sábado, no se aguantó y decidió mandarle un mensajito a él, justo a él. Él lo recibió, sintió que la mina estaba un poco desesperada, y no contestó. Ahora, escuchame una cosita flaco… ¿Quién te pensás que la calentó, eh?  Vos, sí, vos, que estás en divo, que cuando te subís a tu 206, te agarras la boa de plumas con la puerta.
Hombres, acuérdense que ustedes son los que piden el número de teléfono ¿ok? Volvamos a las bases chicas, ellos están preparados para usar nuestro rimel y nuestro delineador, pero les falta mucho, pero mucho, para aceptar que nosotras demos el primer paso.


¡Gracias , Emily!
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