09 diciembre 2010

Cuando sea grande quiero ser como Madonna

Madonna
Sí, total, soñar es gratis...
Pero no por su fama, su fortuna, belleza ni talento. Es más bien por esa capacidad envidiable de transformarse, de reinventarse a ella misma. ¿Cuántas Madonna conoció el mundo? La rubia, morocha y colorada; la virgen, la material, la texana, la futurista,...  y la lista sigue, y me encantaría ser justa y no dejar ninguna de sus versiones atrás.  Al mismo tiempo que esto ocurre, la artista pareciera perder años, en vez de ganarlos. ¿Quien creería que tiene 52 años? Ojala las chicas de 20 años tendrían ese espíritu  tan aventurero y desafiante. Esa energía impulsiva, irreverente, audaz.
Cuando sea grande quiero ser como Madonna. La mina se da el gusto de salir con un pibe de 24, y lo peor de todo, ¡es que quedan bien juntos! Osea, Woody Allen puede haberse casado con su hija adoptiva, pero enfrentemos la realidad, pobre chica, parece la nieta no la pareja. En cambio Madonna y Brahim Rachik se ven muy bien juntos. Y que inventen lo que quieran, que él es musulmán fundamentalista, que no hablan el mismo idioma, que no tienen nada en común... A la gente le molesta que con la desfachatez que la caracteriza Madonna de vueltas con el mundo con su novio de 28 años menos. ¿Sex toy? Puede ser. O no. Pero acá en Cleopotras, a Madonna y sus muchachos, los bancamos a muerte!
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