09 septiembre 2012

Rebelde con causa

Si tuvieras la oportunidad de cambiar tu destino, ¿lo harías? 
Tradición, leyes, Destino... sobre todo, destino, son algunos de los temas que aborda Valiente, (Disney-Pixar, 2012) la primera película de "princesas" producida por Pixar. ¡Y qué princesa...!

Mérida es la rebelde hija del Rey Fergus y de la Reina Elinor; ellos viven en el reinado de Escocia, una tierra gobernada por milenarias tradiciones. 

La relación de Mérida y sus padres no dista mucho de la típica relación de un adolescente con sus primogénitos: constantes discusiones y cuestionamientos a lo que se supone que ella debe hacer. Mientras con su padre la relación es más compinche, con su madre los roces superan las discusiones normales. La madre espera que ella se comporte "como una mujer", en la mesa, en los eventos protocolares, mientras que ella solo espera subir a su caballo, y con su roja cabellera al viento, cabalgar hasta las cataratas y beber de esa fuente de agua virgen. Sí, es claro que ellas dos no se entienden.

La relación entre ellas llega a un momento de máxima tensión cuando comienza la búsqueda del pretendiente de la princesa colorada. De acuerdo a las leyes, el primogénito de cada gran líder debe probar su valor y así ganarse la mano de la princesa. Para ello se organiza una jornada de Juegos olímpicos. Mérida es la encargada de elegir qué destreza se jugará. Sin dudarlo ella elige el arco y flecha, juego en el cual ella se destaca.

Y así, como líder de su propio territorio, Mérida participa de la competencia, es decir,  pelea por su propia mano. 

Esta actitud desata el enojo de su madre. Y una discusión muy ruidosa (cuando dos mujeres discuten, discuten)

-¡Quiero mi libertad!, le dice Mérida. 

-¿Estás dispuesta a pagar el precio de tu libertad?, le contesta su madre.

Decidida a forjar su propio camino, Mérida escapa del reinado hacia el  bosque, donde decide seguir una "luz azul", que simboliza, a mi entender, la fuerza del destino. Esta luz la lleva a encontrarse con una bruja , quien le entrega una pócima para su madre. Pero la bruja lo único que se le concede es un deseo mal logrado. 

Y así continuan las peripecias del destino, donde el inminente peligro demostrará por qué Mérida debe ser "Valiente" para ordenar el (aparente) desorden que causó. Esa Valentía, implicará reencontrarse con su madre y redescubrirse. Después de ese intercambio, madre e hija no voverán a ser las mismas.

Nuestro destino vive dentro de nosotros, solo hay que ser Valiente para verlo. 
Y vos, ¿crees en el destino? 

*Fuente: El Atlántico.




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