17 octubre 2010

Maia, la maternal

"Maya, la abeja", programa infantil francés 

Poco tiempo atrás, mi papá, a raiz de que mi hermana se empecinó a cambiarme de nombre, la instó a no hacerlo, y nos dijo que en el nombre de uno está su suerte, o en palabras más contundentes, su Destino.

-¡A buenoo!-, pensé. En el momento, no le di mucha importancia, aunque el comentario fue efectivo por ese día, ya que mi hermana dejo por un momento de darle rienda suelta a su creatividad y cambiarme el destino. Pucha, lo que es tener una hermana publicista.

Muchas veces me preguntaron el origen de Maia, porque a decir verdad, no es muy común. Mientras que se cree que es ruso, por así llamarse la famosa bailarina, símbolo del ballet clásico, Maya Plisetkaya, es en realidad de origen griego. 

Será porque mucho de bailarina no tengo, mi nombre muchas veces fue confundido. Muchas veces me dijeron María en su lugar, cuando tuve suerte, porque está también Maira. Señora Maya (con pronunciación  maSHa), se ganó el premio a la originalidad.
Calculo que entendieron que era mi apellido, o que tenía un ancestro mexicano.

A mi sorpresa, resulta que también existió una abejita muy amiguera, de nombre Maia, que anduvo recorriendo los televisores de los niños allí por Francia.

En fin... me gusta mi nombre, no importa su acepción.
Y hoy en especial, dejo volar mi imaginación, y me imagino, ¿cómo seré de madre? ¿Haré honor a mi nombre, que etimológicamente significa "la maternal"? 

No lo sé... Pero un día como hoy quiero pensar que sí. Tengo el mejor ejemplo, mi mamá querida. A quien le dedico este post, con mucho amor, aunque se niegue a festejar cualquier "Día de...". En un punto tiene razón, porque quien más que ella desempeña su rol incansablemente, con dedicación y esmero, todos los días del año.

Les deseo feliz día a todas las mamis, porque se que el amor de una madre es único e irrepetible en el mundo.

¡Gracias por todo el amor que nos dan!



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