15 septiembre 2010

"Como una pollera de jean, cae así, sin vuelo"

Así describe Luisa Valenzuela lo que sucede con una novela suya cuando es engendrada a partir de determinado plan. Lo mismo pasa con sus cuentos. Y remata la oración con un gesto pícaro y suspicaz, claro, si todos tendríamos su imaginación, si en cada uno de nosotros habitara al menos una de esas millones de historias y vidas que en ella habitan... Dice que su manera de trabajar es mucho más femenina, ya que deja que la historia fluya, que los personajes vivan su vida, hagan lo que tienen que hacer, mientras ella observa y cuenta lo que pasa. Eso sí, nunca queda un cabo suelto, y si el final es abierto, es porque así tenía que ser.
Esta suerte de confesión formó parte de una charla que la autora cedió a sus lectores, a propósito del lanzamiento de su reciente libro "Tres por cinco", el cual reune una serie de cuentos que según cuenta la autora "fueron escritos a lo largo de años, como momentos de lucidez entre novelas, viajes, ensayos, conferencias y la vida en general". Pero por nada del mundo confundir lucidez con certeza. Porque si de algo está convencida Valenzuela es que si un escritor quiere dedicarse a escribir, tiene que estar seguro de que no tiene nada que decir.
En su caso, tampoco debe depender de un plan, porque como en la vida, los planes se desvanecen. Y así, con la modestía de los grandes, Luisa Valenzuela se une al resto de los mortales.
Publicar un comentario