17 septiembre 2010

Malparida

Es, además de una telenovela que Telefé emite en horario prime-time, una mujer que malparió. O en otras palabras, una mujer que abortó. Según The Lancet, una prestigiosa revista británica, Argentina tiene uno de los índices mal altos de aborto en el mundo (40%). Este dato no sorprende, ni siquiera si tenemos en cuenta que esa práctica no es legal en el país. No lo es aún en los casos de embarazo producto de violación , ni cuando la vida de la madre corre peligro.
El 22 de junio de 2005 Romina Tejerina fue condenada por la Cámara Penal de Jujuy a 14 años de cárcel por haber matado a su hija al nacer, o en palabras de abogados, jueces y demás yerbas, por cometer un "delito de homicidio agravado". La carátula que lleva el caso no logra ni asomarse a describir el horror del mismo. En cambio, si uno observa el rostro de Romina cubierto de lágrimas, entonces sí. El horror radica en saber que este caso podría haber sido evitado. En el caso particular de Romina, si hubiese contado con los
300$ que le pedían en los hospitales, pese a saber que se trataba de un embarazo producto de una violación.
40 %, 300$, son sólo cifras. Detrás, la cruda realidad de la salud reproductiva de nuestro país. Es indignante que un medio del extranjero nos abra los ojos ante lo que están padeciendo millones de mujeres a lo largo y ancho del país. Mujeres, que aún cuando su vida corre peligro, no pueden decidir por sobre su propio cuerpo y tienen que pasar por innecesario trámites,como por ejemplo, pedir la autorización de su marido. En consecuencia, los abortos se realizan de forma "ilegal" y en condiciones sumamente peligrosas. O no se realizan. Y la madre realiza un infanticidio, una práctica tan horripilante como bárbara. En el caso de Romina, un acto de desesperación. Una forma de acallar el odio dentro suyo. Y hoy es una mujer presa y arrepentida. Porque sabe que esa criatura era inocente. Al igual que ella, que no es una asesina, sino una mujer desamparada, sola, ante un Estado ausente. Un Estado que se jacta de ser liberal al permitir el matrimonio para las personas del mismo sexo, pero cuya legislación en cuanto salud reproductiva es "abusiva y negligente" como se describe en The Lancet. Un Estado para quien "Malparida" es sólo una telenovela.


*Fuente: Clarín 16/09/2010
Publicar un comentario