03 junio 2010

A mi no me preocupa vivir en un mundo para hombres, mientras yo pueda ser mujer en él*


 
*Su versión original es en inglés: "I dont mind living in a man´s world as long as I can be a woman in it". Citado de las frases famosas de Marilyn Monroe.
Un par de días atrás, ella hubiese cumplido 84 años. Pero el mundo no la vio ni con arrugas, ni con canas, ni con kilos de más. Ella es y será siempre ícono de belleza femenina, de glamour, de erotismo, de sensualidad.

Norma Jean, como otras millones de mujeres americanas, trabajaba en una fábrica de construcción de aviones. Nunca imaginaría que un fotógrafo le cambiaría la vida. Y como no pasa a menudo, la cámara la quizo, se enamoró de ella.

Empezó su carrera en el mundo del modelaje. Sin embargo, ella tenía otras aspiraciones. Estudió interpretación y literatura, utilizó el apellido de soltera de su madre y cambió su nombre al de Marilyn en honor a la actriz Marilyn Miller

Ocultó a esa morocha que alguna vez había sido y desplegó ante las cámaras de Fox Studios por qué los Caballeros las prefieren rubias (Gentlemen Prefer Blondes, 1953). Además del erotismo de su imagen, la actriz brillaba en los papeles cómicos, dándole vida a personajes ícónos dentro de la historia de Hollywood como "la nena" en "The Seven Year Itch" (1955). 

Cansada del rol de rubiatonta, viajó a Nueva York donde siguió estudiando actuación. Volvió luego a Los Ángeles con su propia productora y cosechó muchos éxitos de taquilla.

De rasgos perfectos y exsuberantes curvas era de esperarse, Marilyn volvía locos a los hombres. También a quienes eran parte de su vida profesional, la cual la delata como alguien no muy profesional. La puntualidad era su punto débil, pero ella sabía como excusarse: "las cosas que me hacen retrasar son demasiado placenteras y demasiado extensas". 

Y con frases como esta y algunas más famosas, ella fue alimentando el deseo de los hombres. La lista de sus amantes es tan extensa como variada: desde un famoso jugador de Baseball hasta un reconocido dramaturgo. Sí, hombres en su vida no le faltaron, pero la rubia más rubia de Hollywood siempre confesó sentirse sola. Así fue como esta mujer tan amada en la pantalla grande no encontró el amor de su vida. Tampoco el amor propio.

 Sus desequilibrios psicológicos la hicieron dependiente de drogas y tranquilizantes. Su muerte a la temprana edad de 36 años encierra dudas y misterio. Quizá su vida estuvo sellada por la tragedia, como aseguró en varias entrevistas su ex marido, Arthur Miller. Quizá el personaje terminó por atrapar a la persona.

Pero nosotras preferimos recordarla como esa mujer que honró a su madre utilizando su apellido, quien se formó como actriz y no se conformó con su belleza natural, quien con gracia y sensualidad supo enamorar y encantar a los hombres, pero tambien defendió sus ideales y abrió su propia productora para no sólo complacer a los demás. 

Su legajo es grande, tanto más que un color de cabello o una forma de vestirse (o no) al dormir.

Por esta razón la elegimos homenajear en el aniversario de Cleopotras. Quedará en nosotras entonces, reivindicar el valor de esta mujer.

Publicar un comentario