20 julio 2013

Un Trabajo que me Quiera: La entrevista face to face

No importa cómo te sientas: levantate, vestite, aparecé;  nunca te rindas
-Hola, sí, estoy acá esperando para  entrar a la entrevista-
-¿Estás nerviosa?
-Un poco
- Quedate tranquila, vas a tener muchas entrevistas en tu vida-
-Bueno, te dejo porque me llaman.

Y me vino a buscar mi "entrevistadora" nomás. "Vas a tener muchas entrevistas en tu vida", no era exactamente lo que quería escuchar en ese momento. Yo quería que me tomen en ese trabajo, y empezar el lunes de la otra semana. Pero no. Mi amigo tenía toda la razón. Iba a tener muchas entrevistas laborales más. Telefónicas, presenciales, virtuales. Grupales, de a dos, de a tres. En Multinacionales, Pymes, ONG´s, Consultoras, Universidades, Hoteles. En oficinas modernas, antiguas, enormes, pequeñas. Hasta en departamentos donde la gente vivía y disfrazaba de oficina. 

Como en las citas cuando, en el caso de una Mujer, un Muchacho la invita a salir (ya van a ver por qué no digo Hombre). Una en el fondo alberga ese deseo de que sea LA cita, EL hombre. Pero no. No siempre pasa así. No señor. Esos son casos excepcionales. 

En una entrevista laboral todo es forzado. Llegas a la entrevista siempre puntual, a veces hasta una hora antes. Te quedas mirando vidrieras, tomando algo y revisando tu Currículum Vitae, con la misma desesperación con la que revisabas tus apuntes antes de entrar a rendir el examen en la universidad. Todos a tu alrededor están tranquilos, dsfrutando de su taza de café o su vaso de coca. Mientras tanto, vos sentada en tu mesa pensando respuestas elegantes y espontáneas a preguntas como "Cuáles son tus debilidades" y "Dónde te imaginas trabajando en 10 años" , por qué "Sos LA indicada para el puesto" o "Cuándo fue la última vez que hiciste un trabajo grupal exitoso". 

Puede pasar, que llegues y enseguida pegues buena onda con "la entrevistadora o el entrevistador". La charla es amena, contestas todo con soltura y tranquilidad, el otro asiente, y hasta se ríe de tus comentarios. 

Como en una cita. Te sentás frente al otro y enseguida sentís una buena vibra. Ida y vuelta, todo fluye, risita por acá, miradita por allá. Sí, todo va muy bien. 

Qué puede pasar después de una entrevista es tan incierto como qué puede pasar después de una cita. Y en ese momento no falta el que quiere opinar y decirte lo sería conveniente hacer. (También esta, el que sin tener la menor idea, te dice cómo hay que actuar  durante la entrevista, que puede incluso ser un profesional que se dedica a eso, pero dejemoslo para más adelante) 

-Tenés que llamar al que te entrevistó y agradecerle por su tiempo-. O -llamalo a "mengano", agradecele por la noche y preguntale cómo esta-.

Que no te respondan después de una entrevista como la que yo tuve después de esa conversación telefónica, es como que el fulano con el que saliste no te devuelva la llamada después de que en la primera cita te acostaste con él. Osea, dicho en criollo, es una cagada.

Vos diste todo. O casi todo. O lo mejor que podías dar. Contestaste a sus preguntas, fuiste cordial, respetuosa, cálida. Respondiste al multiple choice que te preguntaba si eras "social o solitaria", si te gustaba más la palabra "perro" que la palabra "perruno". Si te identificabas más con un árbol, con un delfín o con un mate. Dibujaste el nene bajo la lluvia, la casita con la chimenea, y describiste de pe a pa a tu héroe o heroína de la infancia. Miraste los dibujos y dijiste cuál era la imagen escondida. Escribiste un ensayo de 10 líneas A MANO y usaste la firma que no usabas desde que firmaste tu último cheque (?).

En fin. Te desnudaste por completo. Pero del otro lado, nada, absolutamente nada. Ni un "La pasé muy bien", "Te tendremos en cuenta en otras búsquedas". Nada de nada.

¿Cómo levantar el autoestima después de algo semejante?

Por eso, mi primer consejo en la travesía de búsqueda laboral es: No te tomes nada nada a personal. Como bien dirían los norteamericanos business is business. Negocios son Negocios.

(Continuará... Próxima entrega "La entrevista grupal". En este caso, por razones "obvias" abandonamos el paralelismo con la cita romántica)

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