16 agosto 2011

Banalizando por un sueño

Sin esperanza: ni si quiera la participación de Tito Speranza, el atractivo ex guardaespaldas, justifica seguir viendo este programa
Me invade una premonición. Porque en el alma de toda Cleopotra se aloja una bruja; la mía me está susurrando algo... Me dice que la reciente tapa de  Gente, la revista de la farándula, en la cual posan sonrientes y pateticamente orgullosos todos las caras visibles de los programas de Ideas del Sur  (Bailando por un sueño, Cantando por un sueño, La Cocina del show...) es el comienzo del fin del reinado Tinelli en la Televisión Argentina.

Porque todo tiene un límite; el mal gusto, la ordinariez, los golpes bajos..., y Bailando por un Sueño, el caballito de batalla de Ideas del Sur, ya los sobrepasó todos. Quienes hacen este programa se respaldan en la excusa de cumplir sueños a gente humilde y necesitada y piensan que así todo vale. El fin justifica a los medios entonces: que dos personas se peguen piñas y patadas sin ningún tipo de razón, más que la histeria desbordada, se justifica; que bailarines amateurs pongan muchas veces su vida en peligro haciendo piruetas desmedidas y que el televidente tenga ser testigo de una chica casi desnucada o de un hombre lesionado con el antebrazo color violeta nauseabundo; que un bailarín con trayectoria sea tomado de punto y reciba las más bajas agresiones verbales y con su rostro bañado de lágrimas entre en un ataque de angustia; que se alabe a un hombre golpeador y machista como La Mole Moli y que encima gane el concurso!!!...

Y lo último: que se haga apología de la anorexia. Sí, esto me terminó de romper las pelotas. Si vos querés ser una descerebrada que come tres lechugas por día, OK, tu vida. Pero no difundas "la dieta del aire" a millones de televidentes, tantos de ellos adolescentes en etapa de crecimiento y desarrollo. 

-¿Qué desayunaste hoy?- le pregunta el conductor  a una participante notablemente descompensada. Su tono es entre paternal y de viejo verde. La chica difícilmente puede fijar la vista e hilar una respuesta. Después de pensar por unos minutos responde con los ojos desorbitados: -Nada-. A partir de este infeliz dialogo nos entereamos  que ella sufre de desórdenes alimentarios. Ante la incisivas preguntas del "jurado" (me niego a usar esta palabra en serio, esta gente rompe con todos los códigos morales de un jurado) la chica sostiene "Es que no tengo hambre". A la semana siguiente la cuestión es abordada en tono burlón: Erika comió dos hamburguesas hoy!!!, Estos alfajores son para Erika!!!...

En fin. Espero que que la bruja que me esta gritando tenga razón, porque la banalización tiene un límite. Y este programa lo paso hace rato.

Nico Repetto, te re banco loco. En una entrevista él señaló: -Si matar en cámara da rating, matemos gente en cámara, ¿no?-
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