15 noviembre 2010

La que lleva los pantalones

Constance McMillen
¿Cuántas veces escuchamos esta frase en tono de pregunta? Es decir, ¿quién lleva los pantalones de la casa? 
Constance McMillen, estudiante americana radicada en Missisipi, se tomó esta cuestión muy a pecho. Recientemente, vistió, no sólo pantalón, sino traje completo para la ceremonia de premiacíón número 20 de la revista Glamour, en donde recibió un galardón. Éste fue a modo de reconocimiento para esta estudiante, quien además es activista en pos de los derechos humanos.

Pero, en realidad, el traje estaba guardado para otro gran evento: su graduación, la famosa prom que tiene lugar en los colegios secundarios de Estados Unidos y que en Hollywood no se cansan de retratar. 

Pero, las autoridades de su colegio no la dejaron, ya que detrás de ese pedido había otro, el de ir al baile junto a su novia, quien también vestiría traje. Entonces, en lugar de dar explicaciones, los directivos decidieron dar de baja esta celebración. Cabe imaginarse que los compañeros de Constance Mc Millen no estuvieron muy contentos con esto. Y ella, una vez más, se volvió blanco de discriminación y rechazo.

Esta historia, con final semi-feliz si tenemos en cuenta que su protagonista fue finalmente reconocida, no hace más que afirmar algo como "dime que vistes y te diré quien eres". 

El uso del traje fue universalizado alrededor de la década de los 1970, donde Yves Saint Laurent lanzó su linea de trajes para mujeres. Claro esta que con algunos ajustes en su modelo como el ancho de hombros, de la cintura...: Debían deben verse femeninos.

Robin Givhan, periodista de The Washington Post, le da una vuelta más que interesante a la idea del traje. Según él -un Cleopotro, sin duda- este elemento del guardarropa está al completo servicio del hombre ya que esta a merced de la adaptación que el hombre hará de él; los pantalones, por ejemplo, se venden sin dobladillo. 

Se puede decir entonces, que el traje no está listo hasta que el hombre así no lo determine. No así los trajes de las mujeres. Ni que decir de las polleras, "el" ítem del guardarropas que suele simbolizar al género. 

Pero, por suerte, cada vez son más las mujeres que pueden decir: yo llevo los pantalones de la casa, del colegio, de la oficina...

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