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18 junio 2011

Pene por un día *

Jugada y audaz: Fiona Giles le preguntó a ellas qué harían si por un día fueran ellos
...Poderoso, norteamericano, el agente literario. Me proponía un pacto. (...) La propuesta tenía su gracia: me ofrecía un noble y sustancioso órgano viril por un lapso de veinticuatro horas...(Extracto de "Pacto", cuento de Luisa Valenzuela)
Cada vez más corrientes psicológicas aseguran que en toda persona hay rasgos femeninos y rasgos masculinos; es decir, en toda mujer convive un pequeño hombre y viceversa.
Cuesta imaginarse que algo así es posible, teniendo en cuenta que lo que siempre salta a la vista son las diferencias: nosotras somos más intuitivas, ellos más lógicos; nosotras lloramos por todo, ellos no; nos gusta hablar de nuestros sentimientos, ellos prefieren jugar al fútbol, etcétera.
Por eso, iniciativas como las de Fiona Giles, académica y feminista militante, son más que renovadoras: en *Dick For a Day (Random House Publishing Group, 1997), la autora reune a reconocidas artistas plásticas, actrices y escritoras y les pregunta:

¿Qué harías si por 24 hs. tendrías un pene?
Escapándole al triste y superficial estereotipado de "Las Mujeres son de Venus y los Hombres de Marte", este libro buscar una reflexión más profunda, una especie de ponerse en el lugar del otro, de cambiar los anteojos por los que miramos y un poco más.
Luisa Valenzuela se divierte con la consigna: en "Pacto" la protagonista está dubitativa con la propuesta del Demonio -disfrazado de agente literario-; asoman dudas:
¿Cómo afectará mi manera de caminar el pesito extra que llevaré entre las piernas?,
pero  finalmente acepta. Ella piensa que de esta manera podrá darle placer a muchas mujeres, sin preocuparse luego por el desenlace: es decir, la preocupación de quedar embarazada. Porque después de todo, "seré solo su padre", piensa. Un pequeño guiño de la escritora a todas esas madres que tuvieron que hacerse cargo de sus hijos solas.
Me gusta pensar que Pacto dentro del suplemento adn CULTURA (La Nación) fue una jugada muy feminista para festejar el próximo Día del Padre y homenajear de esta manera a esas  tantas mamápapá, que andan dando vuelta por el mundo.

(¿Se les habrá chispoteado? ¡Qué divertido!)

15 septiembre 2010

"Como una pollera de jean, cae así, sin vuelo"

Así describe Luisa Valenzuela lo que sucede con una novela suya cuando es engendrada a partir de determinado plan. Lo mismo pasa con sus cuentos. Y remata la oración con un gesto pícaro y suspicaz, claro, si todos tendríamos su imaginación, si en cada uno de nosotros habitara al menos una de esas millones de historias y vidas que en ella habitan... Dice que su manera de trabajar es mucho más femenina, ya que deja que la historia fluya, que los personajes vivan su vida, hagan lo que tienen que hacer, mientras ella observa y cuenta lo que pasa. Eso sí, nunca queda un cabo suelto, y si el final es abierto, es porque así tenía que ser.
Esta suerte de confesión formó parte de una charla que la autora cedió a sus lectores, a propósito del lanzamiento de su reciente libro "Tres por cinco", el cual reune una serie de cuentos que según cuenta la autora "fueron escritos a lo largo de años, como momentos de lucidez entre novelas, viajes, ensayos, conferencias y la vida en general". Pero por nada del mundo confundir lucidez con certeza. Porque si de algo está convencida Valenzuela es que si un escritor quiere dedicarse a escribir, tiene que estar seguro de que no tiene nada que decir.
En su caso, tampoco debe depender de un plan, porque como en la vida, los planes se desvanecen. Y así, con la modestía de los grandes, Luisa Valenzuela se une al resto de los mortales.